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“La voz de nuestras comunidades”

Menos del 1% del agua del planeta es apta para consumo humano: por qué la seguridad hídrica es uno de los mayores desafíos globales

Vivimos en un planeta cubierto de agua. Sin embargo, esa imagen es profundamente engañosa.

Del total de agua existente en la Tierra, alrededor del 97% es salada y casi otro 2% permanece retenido en glaciares y casquetes polares. Esto deja menos del 1% de agua dulce disponible para abastecer a más de ocho mil millones de personas, sostener la producción de alimentos, las ciudades, la industria y los ecosistemas.

Ese margen ya era extremadamente limitado. Hoy, además, se encuentra bajo una presión creciente, producto del aumento de la demanda, la degradación de las cuencas y los efectos cada vez más visibles del cambio climático. En muchos territorios, el problema ya no es únicamente cuánta agua existe, sino si es posible acceder de manera segura, continua y sostenible a ese recurso esencial.

Este contexto convierte a la seguridad hídrica en uno de los principales desafíos globales del siglo XXI.

La crisis del agua: un problema global con impactos locales

La crisis del agua no se manifiesta de la misma manera en todos los territorios. En algunos lugares aparece como escasez extrema; en otros, como contaminación, interrupciones en el suministro o desigualdad en el acceso. Pero en todos los casos, tiene un denominador común: la presión creciente sobre sistemas hídricos que ya son frágiles.

El crecimiento poblacional, la urbanización acelerada y la intensificación de los usos productivos han incrementado de forma sostenida la demanda de agua. A esto se suma la degradación de las cuencas —deforestación, pérdida de suelos, sobreexplotación de acuíferos— y los impactos del cambio climático, que alteran los patrones de precipitación y aumentan la frecuencia de sequías e inundaciones.

En este escenario, garantizar agua segura no puede limitarse a aumentar la oferta. Requiere gestionar mejor ese escaso 1% disponible, protegiendo las fuentes, reduciendo pérdidas, mejorando la calidad del agua y fortaleciendo las capacidades locales para una gestión sostenible en el tiempo.

Del diagnóstico global a la acción territorial

Aunque la problemática es global, las soluciones siempre se construyen a nivel local, en la cuenca. Es allí donde se define cómo se capta, distribuye, utiliza y protege el agua. Por eso, en Agua Seguratrabajamos con un enfoque territorial, desarrollando proyectos que combinan infraestructura, tecnología, educación y trabajo comunitario.

Brasil: acceso a agua segura en contextos de vulnerabilidad urbana

En Río de Janeiro, junto a Microsoftdesarrollamos un proyecto en la comunidad de Vila Beira Mar, donde el acceso al agua no estaba garantizado de forma estable. En este contexto, la inseguridad hídrica impactaba directamente en la salud, la educación y la calidad de vida de las familias.

El proyecto incluyó:

  • La instalación de 15 reservorios comunitarios,
  • La ampliación de la red de distribución con conexiones domiciliarias para 70 familias,
  • La entrega de 200 filtros de agua familiares, además de filtros para escuelas y centros comunitarios.

Estas acciones, realizadas junto a TETO Brasilpermitieron mejorar la disponibilidad y la calidad del agua para más de 3.250 personas, al tiempo que fortalecieron la gestión comunitaria del recurso. En territorios donde cada interrupción del suministro tiene consecuencias inmediatas, garantizar agua segura significa reducir riesgos sanitarios y abrir oportunidades de desarrollo.

Chile: agua segura en un contexto de sequía estructural

En Chile, la zona central enfrenta una escasez hídrica estructural, agravada por más de una década de sequía prolongada. En este contexto, el acceso al agua potable y la fiabilidad de los sistemas existentes se convierten en desafíos críticos, especialmente en comunidades rurales.

A través del programa Suministro de agua desarrollamos proyectos en Colina y Curacaví, en colaboración con las cooperativas de Agua Potable Rural (APR). El objetivo fue generar nuevas fuentes de agua y mejorar su calidad, fortaleciendo al mismo tiempo la gestión local del recurso.

Los resultados incluyen:

  • Un beneficio volumétrico estimado de 4.500 m³ de agua por año,
  • Impacto directo en casi 5.000 personas,
  • Mejoras en 14 escuelas,
  • Talleres WASH para promover el uso seguro y responsable del agua en contextos de sequía.

Estos proyectos demuestran que la seguridad hídrica no depende solo de infraestructura, sino también de educación, gobernanza y participación comunitaria.

América Latina: soluciones escalables junto a GRUNDFOS

A similar approach is applied to the projects we develop with GRUNDFOS Un enfoque similar se aplica en los proyectos que desarrollamos junto a GRUNDFOS en Brasil, Chile, Colombia, México y Argentina. Desde 2020, estas iniciativas de acceso al agua han alcanzado a más de 50.000 personas, mediante la implementación de 830 soluciones, entre ellas:

  • Filtros familiares,
  • Dispensadores comunitarios,
  • Sistemas de recolección de agua de lluvia,
  • Mejoras en almacenamiento y distribución.

En estos contextos, cada litro de agua segura disponible tiene un impacto directo en la salud, la educación y las oportunidades económicas de las comunidades. La escala del desafío exige soluciones adaptables, pero siempre diseñadas desde la realidad local.

Más allá del volumen: cómo se construye la seguridad hídrica

Estos proyectos muestran que la crisis del agua no es solo una cuestión de volumen global. Reducir pérdidas, mejorar la calidad, acercar el agua a quienes no pueden acceder a ella y fortalecer capacidades locales son acciones que marcan la diferencia cuando el recurso es tan limitado.

Hablar de seguridad hídrica implica:

  • Proteger y restaurar cuencas,
  • Mejorar la eficiencia en los usos productivos,
  • Implementar soluciones basadas en la naturaleza,
  • Apostar por inversiones de largo plazo con impacto medible.

Cuando el margen disponible es menor al 1%, cada decisión cuenta. La forma en que gestionamos el agua hoy define no solo el acceso actual, sino la resiliencia de los sistemas hídricos de los que dependerán las próximas generaciones.

Un desafío compartido

El agua no pertenece a una sola organización, sector o territorio. Es un recurso compartido, interconectado y vulnerable. Por eso, construir seguridad hídrica sostenible requiere colaboración entre comunidades, empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil.

En Agua Segura trabajamos para que cada proyecto contribuya a fortalecer el sistema completo, desde la cuenca hacia lo global. Porque cuando se trata de agua, la sostenibilidad no es una opción: es una condición para el futuro.

Un año de aprendizajes, impacto y visión: lo que dejó el 2025 en Agua Segura

Cerramos un 2025 que nos desafió en múltiples niveles: ambiental, económico y social. Un año que nos empujó a adaptarnos, a tomar decisiones estratégicas difíciles, a ser creativos en la ejecución, y, sobre todo, a reafirmar nuestro compromiso con la seguridad hídrica y las comunidades que acompañamos. Cada proyecto desplegado, cada comunidad fortalecida y cada avance hacia el acceso equitativo al agua segura, la gobernanza del agua y la sanidad de las cuencas, demostró que el camino elegido es el correcto.

Adaptación, estrategia y resultados concretos

Este año nos exigió más que nunca: creatividad, resiliencia y excelencia operativa. El cambio climático y sus consecuencias –desde sequías extremas hasta eventos climáticos impredecibles– nos impulsaron a repensar enfoques y priorizar soluciones adaptadas al contexto local.

Ajustamos nuestras estrategias, optimizamos recursos, y lo más importante: aprendimos. Aprendimos a mirar más allá del corto plazo, a fortalecer los vínculos con las comunidades, a profesionalizar aún más nuestros procesos y a construir indicadores que reflejen el verdadero impacto de nuestro trabajo. Como resultado, logramos una mayor capacidad operativa, equipos más sólidos y una visión más clara para el futuro.

Proyectos que dejaron huella

A lo largo de 2025 implementamos proyectos comunitarios de agua con foco en el acceso, la calidad del recurso y la sostenibilidad. Desde tecnologías de filtración y tratamiento de agua en escuelas rurales, hasta acciones de conservación de cuencas hidrográficas, cada iniciativa fue diseñada junto a aliados territoriales y con la participación activa de las comunidades.

También ampliamos nuestro trabajo en WASH (Agua, Saneamiento e Higiene), integrando educación, infraestructura y participación comunitaria para lograr cambios duraderos en los hábitos y condiciones sanitarias.

Innovación con propósito

La innovación fue un eje transversal. En 2025 aceleramos el uso de herramientas tecnológicas para el monitoreo de calidad del agua, desarrollamos procesos más eficientes para la recarga de acuíferos y profundizamos en soluciones basadas en la naturaleza como respuesta a la crisis del agua.

Además, incorporamos nuevos procesos de gestión sostenible del agua, trazabilidad y evaluación de impacto, clave para construir proyectos que realmente mejoren la vida de las personas.

Las alianzas como motor del cambio

Nada de esto sería posible sin nuestro ecosistema de colaboración. En 2025 fortalecimos nuestras alianzas con gobiernos locales, fundaciones, empresas y organizaciones sociales. Con ellas compartimos una visión común: que el acceso al agua segura no es solo una necesidad, sino un derecho humano fundamental y una herramienta de desarrollo.

Los desafíos nos unieron, y gracias a esa confianza mutua logramos responder más rápido, implementar con más eficiencia y generar mayor impacto.

Mirando hacia 2026: visión clara, compromiso renovado

Sabemos que el 2026 traerá nuevos retos. Pero también nos encuentra mejor preparados. En este nuevo año, vamos a:

  • Escalar nuestro impacto para llegar a más comunidades rurales y urbanas.
  • Fortalecer nuestras alianzas con todos los sectores.
  • Acelerar la innovaciónespecialmente en proyectos de bajo costo y alta efectividad.
  • Seguir construyendo confianza y transparencia con quienes nos acompañan.

Nos mueve la convicción de que construimos soluciones hídricas integrales, de alto valor social, ambiental y económico. Soluciones que se adaptan al contexto y que pueden sostenerse en el tiempo.

Gracias a quienes caminan con nosotros

Nuestro equipo, nuestros partners, las comunidades con las que trabajamos y cada persona que cree en nuestro propósito: gracias por ser parte.

El impacto se construye en conjunto, con visión, compromiso y acción.

¡Feliz Año Nuevo!

🎥 Mirá nuestro video resumen 2025

Agua Segura recibe el premio “Nuevo Paradigma Empresario” en los Premios Ciudadanía Empresaria de AmCham Argentina

Garantizar el acceso al agua segura en comunidades educativas y rurales es una tarea que requiere innovación, alianzas y un profundo compromiso social. Este trabajo sostenido ha sido reconocido con uno de los galardones más importantes del país: el Premio “Nuevo Paradigma Empresario” en la edición 2025 del Premio Ciudadanía Empresaria (PCE), organizado por AmCham Argentina.Premio Ciudadanía Empresaria – PCE), organized by AmCham Argentina.

Este reconocimiento distingue a organizaciones que integran rentabilidad, sostenibilidad e impacto social, impulsando modelos de negocio que contribuyen a una economía regenerativa. Para Agua Segura, recibir este premio en el año en que celebramos nuestra primera década de trabajo es un hito que valida nuestra misión y reafirma nuestro compromiso con el desarrollo sostenible en América Latina.

Un premio que reconoce un modelo de impacto integral

El Premio Ciudadanía Empresaria (PCE) es una de las iniciativas más prestigiosas de AmCham y una referencia para la sustentabilidad corporativa en Argentina y la región.

Desde su creación en 1999, el programa ha recibido más de 2.100 postulaciones y distinguido a más de 170 empresas, convirtiéndose en un estándar para medir la madurez y evolución de las prácticas vinculadas a la responsabilidad social, el impacto ambiental y la innovación sostenible.

El “Nuevo Paradigma Empresario” celebra a aquellas organizaciones que logran integrar de forma equilibrada:

  • Impacto social directo y medible,
  • Resultados económicos sostenibles,
  • Gestión ambiental responsable,
  • Escalabilidad e innovación,
  • Modelo de negocio con visión regenerativa.

Para Agua Segura, este reconocimiento confirma que es posible construir soluciones sostenibles que transformen realidades, generen valor compartido y promuevan el acceso equitativo al agua potable.

Una década impulsando acceso al agua segura y educación

En los últimos 10 años, Agua Segura desarrolló un modelo integral que combina tecnología de potabilización, educación comunitaria y articulación intersectorial. Nuestro enfoque no se limita a instalar soluciones, sino que trabaja sobre cuatro pilares fundamentales:

  1. Tecnología apropiada y sostenible Diseñamos e instalamos soluciones de acceso a agua segura adaptadas a escuelas, comunidades rurales y organizaciones. Priorizamos tecnologías de bajo mantenimiento, alta eficiencia y larga vida útil.
  2. Educación y formación Capacitamos a docentes, estudiantes y familias para promover hábitos de higiene, cuidado del agua y consumo responsable. La educación es un componente esencial para la sostenibilidad a largo plazo.
  3. Articulación público-privada Trabajamos con empresas, gobiernos, instituciones educativas y organizaciones comunitarias para generar iniciativas escalables y replicables.
  4. Impacto medible Cada intervención incluye métricas claras vinculadas a acceso, salud, asistencia escolar, reducción de enfermedades hídricas y fortalecimiento comunitario.

Este ecosistema nos permite llevar soluciones concretas a miles de personas cada año, teniendo siempre como guía el ODS 6: Agua limpia y saneamiento, uno de los desafíos más urgentes de la agenda global.

¿Qué representa este premio para Agua Segura?

Ser reconocidos en la categoría “Nuevo Paradigma Empresario” significa que nuestro trabajo se integra dentro de una visión emergente de negocios regenerativos, donde las organizaciones no solo buscan reducir impactos negativos sino crear impactos positivos y sostenibles en el tiempo.Para nuestra organización, este premio representa:

  • Validación institucional del modelo de impacto.
  • Mayor visibilidad dentro del ecosistema de empresas, fundaciones e instituciones comprometidas con la sostenibilidad.
  • Apertura de nuevas alianzas estratégicas a nivel nacional y regional.
  • Reconocimiento al trabajo del equipo, las comunidades y los aliados que hacen posible cada proyecto.

Celebrar nuestro décimo aniversario con este premio marca un punto de inflexión en nuestra historia. Nos impulsa a seguir desarrollando iniciativas innovadoras, fortaleciendo alianzas y ampliando nuestro alcance para que más escuelas, familias y comunidades accedan a agua segura.

Una visión hacia el futuro: economía regenerativa y soluciones sostenibles

El reconocimiento de AmCham destaca la importancia de construir modelos basados en la economía regenerativa, una visión en la cual los negocios:

  • Restauran, no solo preservan.
  • Generan bienestar social y ambiental.
  • Crean valor sostenible y medible.
  • Operan en colaboración con múltiples sectores.

Agua Segura continuará impulsando proyectos que integren tecnología, educación y articulación para transformar el presente y construir un futuro en el que el acceso a agua segura sea una realidad para todas las personas.

Nuestro compromiso continúa

Este premio no es un punto de llegada, sino un nuevo impulso para seguir construyendo soluciones que promuevan salud, educación y desarrollo sostenible en toda la región. Agradecemos profundamente a AmCham Argentina y a todas las personas, escuelas, comunidades, empresas y partners que forman parte del camino de Agua Segura.

Seguimos adelante, con la convicción de que el acceso al agua segura cambia vidas.

La apuesta personal y la apuesta en el agua

Por Catalina Deluchi, VP y Business Development Director de Agua Segura

Durante gran parte de mi vida profesional estuve vinculada al mundo corporativo y del marketing. Allí aprendí la importancia de la estrategia, la innovación, la eficiencia y el valor de la marca. Sin embargo, con el paso del tiempo empecé a sentir que algo faltaba: necesitaba que mi trabajo también dejara una huella positiva en la sociedad y en el planeta..

Ese proceso personal me llevó a mirar de cerca los grandes desafíos de nuestro tiempo, y uno de ellos me atravesó profundamente: la crisis del aguaEl agua no es solo un recurso natural: es la base de la vida, de la salud, de la producción de alimentos, de la energía y de las comunidades. Y, sin embargo, estamos enfrentando un escenario alarmante: para 2030, la demanda de agua podría superar en un 40% la disponibilidad. Esta proyección pone en jaque la seguridad hídrica y requiere de soluciones urgentes.

En el año 2019 comenzó mi paso por Agua Segura, una empresa de triple impacto que diseña e implementa proyectos vinculados al acceso a agua y al saneamiento en comunidades vulnerables. En 2022, decidí dar un paso más: convertirme en socia. Esta decisión marcó un antes y un después, no solo en lo profesional, sino también en lo personal. Porque invertir en agua no es filantropía: es una apuesta al futuro Es entender que la competitividad de los negocios, la estabilidad de las economías y el bienestar de las comunidades dependen, en gran medida, de cómo gestionemos este recurso vital.

Las empresas del futuro deberán tener incorporada la sustentabilidad en su ADN, y el agua será un eje transversal. Sin agua, no hay salud, ni desarrollo, ni innovación posible. La conservación del agua y el impulso de estrategias de gestión sostenible del recurso hídrico son hoy una necesidad urgente que involucra tanto al sector público como al privado. De hecho, muchos proyectos comunitarios de agua—incluidos aquellos vinculados a WASH (agua, saneamiento e higiene)— demuestran que es posible generar impacto positivo cuando se trabaja de forma articulada.

Para mí, esta decisión es también profundamente personal. Es elegir alinear mis valores con mis acciones. Es confiar en que desde el lugar que nos toca —ya sea como individuos, como empresas o como sociedad— podemos hacer una diferencia. Es también, como muchas mujeres que hoy lideramos proyectos de impacto, apostar por una visión más integradora, colaborativa y transformadora.

Uno de los aprendizajes más poderosos de estos años ha sido comprender que ningún proyecto puede tener impacto real si no se construye desde el territorio, junto a quienes viven allí. En Agua Segura lo tenemos claro: trabajamos de la mano de aliados locales, comunidades y gobiernos para identificar oportunidades, diseñar soluciones adaptadas y asegurar que el impacto sea duradero. Esta es la clave para lograr que los proyectos no sean meramente intervenciones, sino transformaciones reales en el acceso al agua y el saneamiento.

También aprendí que los desafíos no se enfrentan con recetas prefabricadas, sino con escucha activa, empatía y co-creación. La respuesta a la escasez de aguala contaminación de fuentes y la falta de infraestructura requiere enfoques múltiples: desde la restauración de ecosistemas acuáticos y la recarga de acuíferoshasta el uso de tecnologías sostenibles y el fortalecimiento de capacidades locales.

En este camino, no todo ha sido fácil. Emprender y liderar en el mundo del agua implica atravesar barreras estructurales, resistencias culturales y, muchas veces, la falta de datos e información confiable. Pero también implica formar parte de una red cada vez más sólida de personas, empresas y organizaciones comprometidas con el cambio.

Hoy me enorgullece ser parte de Agua Segura y sumar mi experiencia a una misión que comparto plenamente: construir soluciones locales y sostenibles frente a una de las crisis más urgentes de nuestro tiempo. Y lo hago con la certeza de que cada esfuerzo, cada alianza y cada proyecto que implementamos es una semilla que crece. Una semilla que lleva consigo no solo agua, sino también salud, dignidad, igualdad y oportunidades.

La apuesta en el agua es, en definitiva, una apuesta por la vida.

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10 años de Agua Segura: aprendizajes, desafíos y futuro del agua

Por Manuel Saurí, CEO de Agua Segura

Fueron 10 años muy intensos, con grandes experiencias emprendedoras, empresariales y personales. Una década tremenda, llena de aprendizajesdesafíos, logros y también de errores que nos enseñaron. Y una de las cosas más lindas fue elegir emprender en agua, un camino que nos obligó a estar siempre presentes, a enfocarnos en lo esencial, a trabajar con ciencia, sin abandonar el arte ni la sensibilidad de vincularse con lo humano.

El agua no es solo un elemento: es territorio, cultura, salud y oportunidadEn estos diez años entendimos que cuidar el agua es cuidar la vida en todas sus formas. Aprendimos que cada cuenca, cada pozo, cada comunidad es un universo propio, con sus voces, sus historias y sus desafíos. Y comprendimos que no se puede transformar nada a distancia: hay que estar en el territorio, escuchar, aprender, respetar y co-crear soluciones con quienes lo habitan.

Un recorrido desde la convicción y la ciencia

En Agua Segura, la ciencia nos dio método: medir, entender, demostrar.Trabajar por la seguridad hídrica exige entender los ciclos del agua, medir la calidad, diagnosticar las condiciones del suelo y del entorno, y planificar desde el conocimiento. Diseñar soluciones a la crisis del agua requiere datos, pero también empatía y humildad..

La tecnología nos dio velocidad y escala. Gracias a herramientas de filtración, monitoreo remoto, sensores de humedad y sistemas de ultrafiltración, logramos llegar a más territorios, de forma más eficiente. Pero también aprendimos que ninguna innovación sirve si no se adapta a la realidad local. Por eso, cada solución implementada fue pensada con y para la comunidad..

La educación como puente

Más allá de la técnica, uno de los grandes pilares de estos años fue la educaciónLos talleres comunitarios, las actividades en escuelas y las campañas de concientización nos ayudaron a construir confianza, a fortalecer la participación local y a fomentar hábitos de higiene y cuidado del agua. El enfoque WASH (agua, saneamiento e higiene) fue una guía clave.

A lo largo de los años, también incorporamos el arte como una herramienta de sensibilización.A través de murales, canciones, juegos y narrativas, logramos conectar con las personas desde un lugar emocional, generando apropiación y sentido de pertenencia en torno al agua como derecho y recurso esencial.

El agua como desafío y motor de transformación

Emprender en agua no es fácil. Es elegir trabajar con culturas muy arraigadas y con urgencias muy crudas. Es atravesar situaciones de gran tristeza, pero también ser testigos de soluciones que transforman vidas. Es apostar a procesos largos, complejos, que requieren paciencia, colaboración y mucha convicción.

Durante esta década enfrentamos contextos de estrés hídrico extremo,territorios con contaminación severa, comunidades sin acceso al aguay escenarios de crisis climática.En todos esos lugares confirmamos que el trabajo conjunto con aliados locales es la base de cualquier proyecto exitoso.La colaboración entre sector público, privado, fundaciones y ciudadanía es esencial para sostener las soluciones en el tiempo.

10 años de impacto colectivo

Hoy, al cumplir diez años, no celebramos solo proyectos o hitos alcanzados, sino un aprendizaje colectivo: que el agua es motor de desarrollo, que el territorio tiene un valor inmenso y que la colaboración es la única vía posible para enfrentar los desafíos. A lo largo de estos años implementamos proyectos de acceso al agua y saneamiento, restauración de humedales, reforestación de cuencas, monitoreo de calidad de agua, mejoras en eficiencia de riego, y más.

Trabajamos con más de 1.000 comunidades, beneficiamos a cientos de miles de personas, formamos a líderes locales y sumamos a jóvenes comprometidos con el desarrollo sostenible. En cada experiencia, reafirmamos que el cambio real ocurre cuando las soluciones surgen desde el territorio,respetando las voces locales y potenciando su conocimiento.

Mirar hacia adelante: lo que viene

El camino que viene es igual de desafiante, pero también más claro. Queremos seguir midiendo, innovando con propósito y, sobre todo, estando: en los territorios, con las comunidades, con los partners, con las nuevas generaciones.

Sabemos que la crisis del agua es una de las mayores amenazas globales. La escasez, la contaminación, el acceso desigual, la pérdida de fuentes naturales y el deterioro de ecosistemas acuáticos requieren respuestas urgentes. Por eso, en Agua Segura apostamos a soluciones basadas en la naturaleza a la restauración de ecosistemas acuáticos y a proyectos de recarga de acuíferos como ejes centrales de nuestra agenda.

Además, impulsamos alianzas con empresas para promover la responsabilidad corporativa del agua.El sector privado tiene un rol clave en la gestión sostenible del agua y puede ser parte activa del cambio. Lo mismo aplica al rol de los gobiernos y a la necesidad de políticas públicas que prioricen la seguridad hídrica como pilar de desarrollo humano

Conclusión: diez años por la vida

Estos diez años nos confirman algo: que el agua es historia, presente y futuro. Y que trabajar por ella es, en definitiva, trabajar por la vida. La conservación del agua es tarea de todos y todas. Cada pozo, cada cuenca restaurada, cada filtro instalado, cada taller realizado es una pequeña gran contribución a un mundo más justo y sostenible.

Gracias a todas las personas, comunidades, aliados, donantes y equipos que hicieron posible este recorrido. Vamos por mucho más: con ciencia, con arte, con datos, con corazón. Porque el agua lo merece. Y porque el futuro que soñamos se construye gota a gota, comunidad a comunidad, proyecto a proyecto.

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Trabajar en red: aliados locales para un impacto duradero

Por el equipo de Agua Segura

En Agua Segura estamos convencidos de que ningún proyecto puede tener impacto real y sostenible si no se construye junto a quienes conocen y habitan el territorio. La colaboración con actores locales no solo es una estrategia efectiva, sino un principio ético que guía nuestra forma de trabajo. En territorios marcados por la escasez de recursos y la vulnerabilidad social, entender el contexto y las dinámicas comunitarias es tan importante como la tecnología o la infraestructura que se implementa.

La importancia del territorio y sus voces

Los desafíos vinculados a la seguridad hídrica son complejos y requieren soluciones adaptadas a cada realidad. Por eso, trabajar con aliados locales es una parte fundamental de nuestra forma de hacer las cosas. Nos apoyamos en organizaciones, fundaciones, cooperativas y gobiernos locales que entienden la realidad del lugar y aportan una mirada clave para que las soluciones realmente funcionen.

Ellos son quienes nos ayudan a identificar oportunidades, quienes conocen las comunidades con las que trabajaremos, y con quienes diseñamos en conjunto estrategias adaptadas a cada contexto. Y, sobre todo, ellos son quienes hacen posible que el impacto permanezca en el tiempo.

Adaptar las soluciones a la realidad local

La gestión sostenible del agua exige una planificación que contemple no solo los aspectos técnicos, sino también los sociales, culturales y ambientales. Por ejemplo, instalar un sistema de recolección de agua de lluvia o mejorar el saneamiento sin comprender las costumbres de la comunidad puede generar rechazo o falta de apropiación. Por eso, antes de definir cualquier intervención, realizamos un diagnóstico participativo con los actores clave del lugar.

Escuchar a quienes habitan el territorio es el primer paso para una intervención exitosa. Muchas veces, los desafíos del agua se vinculan también con el manejo de cuencas hidrográficas, la conservación del agua en usos agrícolas o domésticos, o con problemas de acceso y calidad. Cada territorio presenta un abanico diferente de soluciones posibles, y sólo a través del trabajo colaborativo podemos elegir las adecuadas.

El rol de las organizaciones de base

Las fundaciones, asociaciones civiles, cooperativas y otras organizaciones comunitarias tienen un rol protagónico. En muchas ocasiones, son ellas quienes ya vienen desarrollando proyectos vinculados al agua, la salud, la educación o la producción local. Trabajar junto a ellas nos permite complementar saberes, fortalecer capacidades locales y garantizar que las acciones no se diluyan con el tiempo.

Estas organizaciones son también un puente fundamental con las comunidades. Facilitan la comunicación, ayudan a generar confianza y actúan como catalizadores del cambio. Además, suelen tener mayor flexibilidad para adaptarse a los ritmos locales y a las particularidades de cada zona. Son, en definitiva, guardianes del proceso y aliados estratégicos en la implementación y el seguimiento.

Desafíos compartidos, soluciones conjuntas

Porque cuando un proyecto enfrenta desafíos —y siempre los hay—, es justamente el trabajo conjunto lo que permite encontrar respuestas. La confianza mutua, el diálogo constante y la voluntad compartida de transformar nos permiten adaptarnos, destrabar obstáculos y seguir adelante. A lo largo de nuestra experiencia, hemos aprendido que los vínculos son tan importantes como los resultados.

En contextos donde el acceso al agua y saneamiento sigue siendo una deuda histórica, necesitamos impulsar proyectos comunitarios de agua con enfoque participativo. Estos proyectos no solo mejoran la infraestructura y la calidad del agua, sino que promueven la corresponsabilidad y el empoderamiento de las personas. La solución a la crisis del agua no puede ser impuesta; debe ser construida.

La sostenibilidad comienza con la apropiación local

La permanencia de los resultados depende de la apropiación por parte de la comunidad. Esto incluye tanto el mantenimiento de las tecnologías como la continuidad de las prácticas de higiene y cuidado del agua. Cuando las personas se sienten parte del proceso, cuando entienden cómo funciona una solución y por qué es importante, es más probable que la sostengan en el tiempo.

Además, promovemos talleres de capacitación en enfoque WASH (agua, saneamiento e higiene), en los que abordamos tanto cuestiones técnicas como culturales. Las soluciones basadas en la naturaleza para el agua también son un eje fundamental en nuestras intervenciones, integrando la restauración de ecosistemas acuáticos, la recarga de acuíferos y el reabastecimiento de agua como estrategias clave.

Construir redes que trascienden proyectos

Sabemos que los proyectos que realmente transforman no se hacen solos. Se construyen en red, y es este trabajo conjunto lo que logra un cambio significativo y que va de la mano con nuestro propósito: el agua como derecho, como recurso, como oportunidad. Desde Agua Segura fomentamos alianzas público-privadas, vínculos con gobiernos locales, universidades, sector privado y organizaciones internacionales que trabajan por la seguridad hídrica.

La responsabilidad corporativa del agua también encuentra su lugar en este enfoque colaborativo. Las empresas pueden ser aliadas estratégicas en la implementación de soluciones sostenibles, aportando recursos, conocimiento técnico o fortaleciendo cadenas de valor comprometidas con el desarrollo local.

Un compromiso que se construye día a día

En definitiva, nuestra experiencia demuestra que para lograr un impacto sostenible no basta con tener una buena solución técnica. Es necesario construir relaciones, respetar los tiempos del territorio, aprender a trabajar con otros y confiar en la sabiduría colectiva. Así, cada nuevo proyecto se convierte en una oportunidad para crecer juntos y asegurar que el derecho al agua sea una realidad para todos y todas.

Trabajar con aliados locales no es solo una metodología: es una filosofía. Una forma de habitar los territorios con respeto, humildad y compromiso. Es también una manera de enfrentar la crisis del agua desde lo colectivo, reconociendo que cada persona, cada organización y cada comunidad tiene algo valioso que aportar en la construcción de un futuro más justo, resiliente y sostenible.

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La Crisis Del Agua: El Desafío Económico Que Enfrenta El Sector Privado

Por Fernanda Marmorek, CFO de Agua Segura

La crisis del agua es una amenaza silenciosa pero devastadora para el sector privado a nivel global. La creciente escasez de este recurso afecta la producción, los costos operativos y la viabilidad de numerosas industrias. En particular, sectores como la manufactura, la agroindustria, la minería, la energía y la tecnología enfrentan desafíos significativos debido a la disminución del acceso a fuentes hídricas confiables.

Según el informe de WWF, en 2021 el agua dulce tuvo un valor económico estimado de 58 billones de dólares, lo que representa el 60% de la economía mundial. Sin embargo, este recurso ha sido históricamente infravalorado, lo que ha llevado a su uso excesivo y a la degradación de los ecosistemas hídricos. La sobreexplotación y la contaminación de fuentes de agua están generando impactos económicos adversos para el sector privado, aumentando la presión sobre los costos de producción y generando incertidumbre en las inversiones a largo plazo.

A nivel global, la crisis del agua representa una amenaza significativa para la economía. Se estima que para 2050, alrededor del 46% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial podría originarse en zonas con alto riesgo hídrico, un aumento significativo en comparación con el 10% actual. Además, en 2018, las pérdidas económicas relacionadas con problemas hídricos ascendieron a 38.500 millones de dólares, aunque el impacto real podría ser mayor debido a la falta de datos de muchas empresas. En 2024, las catástrofes relacionadas con el agua, como inundaciones y sequías, causaron pérdidas económicas superiores a 550.000 millones de dólares, además de la trágica pérdida de más de 8.700 vidas y el desplazamiento de 40 millones de personas.

Las regiones con mayor estrés hídrico incluyen África del Norte, donde el nivel de extracción de agua supera el 100% de los recursos renovables disponibles. En Europa, aproximadamente el 20% del territorio y el 30% de su población experimentan estrés hídrico cada año, con España y la cuenca mediterránea como las áreas más afectadas. En América Latina, países como México, Chile y Perú enfrentan serios desafíos hídricos debido a la sobreexplotación de acuíferos y el impacto del cambio climático en la disponibilidad de agua.

Cómo la crisis del agua presiona los costos y el empleo

La crisis del agua genera presión sobre los costos y el empleo principalmente por tres razones clave:

1. Aumento en los costos operativos

El agua es un insumo esencial para muchas industrias. Cuando hay escasez o restricciones en el acceso a fuentes hídricas, las empresas deben buscar alternativas más costosas, como:

  • Compra de agua de fuentes privadas
  • Infraestructura para captación y tratamiento
  • Multas y regulaciones ambientales

Ejemplo: En la industria de bebidas y alimentos, la reducción del acceso a agua obliga a las empresas a pagar más por el recurso, lo que incrementa el costo de producción y, en consecuencia, los precios finales al consumidor.

2. Disrupción en la producción y la cadena de suministro

Cuando una empresa no puede acceder a suficiente agua, la producción se reduce o incluso se detiene temporalmente. Esto puede ocurrir por:

  • Escasez de materia prima
  • Interrupción en la manufactura
  • Dependencia de proveedores afectados

Ejemplo: En Argentina, la sequía ha reducido el rendimiento de cultivos clave como la soja y el trigo, impactando no solo a los agricultores, sino también a la exportación y las empresas que dependen de estos productos.

3. Reducción de empleo y efectos en la economía

Cuando la producción disminuye, las empresas enfrentan pérdidas económicas, lo que puede llevar a despidos o reducción de jornadas laborales. Los sectores más afectados incluyen:

  • Agricultura
  • Industria y manufactura
  • Servicios y comercio

Ejemplo: En Lima, un estudio estimó que una reducción del 30% en la disponibilidad de agua podría provocar la pérdida de más de 35.000 empleos debido a la contracción de la producción.

Innovaciones tecnológicas y restauración de suelos y ecosistemas para enfrentar la crisis hídrica

Ante la creciente escasez de agua, el sector privado está adoptando diversas innovaciones tecnológicas para mitigar el impacto y mejorar la eficiencia en el uso del recurso. Estas soluciones buscan no solo garantizar la sostenibilidad del suministro de agua, sino también reducir costos operativos y optimizar procesos productivos en industrias clave.

En el sector agrícola, la aplicación de inteligencia artificial (IA) y sensores avanzados en sistemas de riego ha demostrado ser altamente eficiente. Estos sistemas analizan en tiempo real la humedad del suelo y las condiciones climáticas, permitiendo ajustar el uso del agua de manera precisa y reducir desperdicios.

Otra innovación clave es el uso de captadores de agua atmosférica, que extraen humedad del aire y la convierten en agua potable. Startups en América Latina y África están desarrollando estas tecnologías para abastecer comunidades y empresas en zonas de alto estrés hídrico.

Además, la recuperación y reciclaje de aguas residuales se ha convertido en una práctica fundamental para industrias como la textil, la manufactura y la minería. Empresas líderes en estos sectores están invirtiendo en plantas de tratamiento que permiten reutilizar el agua en sus procesos productivos.

Además de la implementación de tecnologías avanzadas, el sector privado también está impulsando estrategias de restauración de suelos y ecosistemas como una solución complementaria para enfrentar la crisis hídrica. Empresas agrícolas y forestales están adoptando prácticas de regeneración del suelo, como la reforestación y el uso de cultivos de cobertura, para mejorar la capacidad de retención de agua y reducir la erosión.

La restauración de humedales y cuencas hidrográficas también está cobrando relevancia. Diversas industrias han comenzado a invertir en la protección y rehabilitación de ecosistemas acuáticos, reconociendo su papel fundamental en la regulación del ciclo del agua.

Las empresas que incorporan estas estrategias no solo mejoran su sostenibilidad ambiental, sino que también reducen costos operativos al asegurar un acceso más estable al recurso hídrico.

Por lo tanto, para mitigar los efectos de la crisis del agua, es fundamental que las empresas adopten estrategias sostenibles, como la optimización del uso del agua, la diversificación de fuentes hídricas y la colaboración con el sector público. La inversión en infraestructura hídrica y el desarrollo de tecnologías innovadoras serán claves para garantizar la estabilidad económica y la continuidad operativa en un contexto de creciente escasez del recurso.

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Conociendo a la comunidad: el primer paso para un proyecto hídrico exitoso.

Carolina Pittella – Project Manager de Agua Segura

Cuando se trata de proyectos hídricos en áreas rurales, el desafío no radica tanto en el "qué", sino en el "cómo". En mi experiencia, comprender la comunidad y los recursos hídricos disponibles en la zona es el primer paso y más crucial para desarrollar un plan de trabajo eficaz. Escuchar a las personas, entender sus costumbres y necesidades nos permite construir proyectos realistas y sostenibles, que tengan un verdadero impacto en sus vidas.

Aliados locales: clave para entender el territorio

En el proceso, siempre comienzo por incluir equipos de trabajo locales como aliados clave. Son los primeros en señalar las limitaciones y desafíos a enfrentar. Aunque puede parecer desalentador al principio, es en ese momento cuando surgen las preguntas correctas y se empieza a delinear el verdadero alcance del proyecto.

Estos equipos conocen mejor que nadie las condiciones climáticas, los horarios adecuados, los proveedores locales y la logística necesaria, como el estado de los caminos o los costos. Tener en cuenta estos aspectos puede hacer una gran diferencia en el éxito del proyecto y optimizar los recursos disponibles.

Fundaciones en territorio: puentes hacia la comunidad

Además de los equipos locales, las fundaciones que llevan años trabajando en el territorio son piezas fundamentales. No sólo conocen las necesidades específicas de la comunidad, sino que también son quienes facilitan el contacto inicial y ayudan a ajustar el alcance del proyecto, si es necesario.

Establecer una relación cercana abre las puertas para implementar soluciones más rápidas y eficaces. Ingresar de la mano de alguien conocido al territorio allanará el camino para posteriores retos y facilitará la apropiación de las soluciones por parte de la comunidad.

Comunicación adaptada y efectiva

Otro factor clave en la planificación es elegir el canal de comunicación adecuado para cada equipo. No todas las personas se comunican o reciben información de la misma manera. Identificar si un llamado, una videollamada, un mensaje o un correo electrónico es la mejor opción ayuda a mantener el flujo de trabajo eficiente y efectivo.

Además, es esencial ajustar la periodicidad de las comunicaciones según los tiempos disponibles y, si es necesario, realizar visitas presenciales para fortalecer las relaciones y asegurar que el proyecto avance sin problemas.

La importancia del contexto y del trabajo en equipo

En definitiva, un proyecto en una comunidad rural sólo puede tener éxito si entendemos el contexto y construimos alianzas sólidas con aquellos que conocen el terreno mejor que nadie. Así, el trabajo en equipo se convierte en la clave para llevar agua segura a quienes más la necesitan.

Desde Agua Segura, apostamos por proyectos comunitarios que integran soluciones técnicas con escucha activa, respeto cultural y participación local. Porque ningún sistema funciona si no está diseñado con las personas en el centro, y ninguna solución es sostenible si no nace desde el territorio.

For more information please visit our website: aguasegura.com

¿Cómo mejorar las eficiencias de riego de la mano de los productores? Agua Segura

Esther Camacho Guerrero - Directora del Programa Regenera Bajío, Nuup

En México, como en muchos otros países, el sector agrícola es el principal consumidor de agua. Según datos del INEGI, representa más del 67% del volumen total utilizado a nivel nacional. Esta cifra pone en evidencia la urgencia de implementar estrategias de gestión sostenible del agua, especialmente en un contexto de creciente crisis hídrica.

La seguridad hídrica del país está estrechamente ligada a la capacidad del sector agrícola para adaptarse y hacer un uso más eficiente del recurso. En especial, la agricultura de pequeña escala, que ocupa cerca del 72% del territorio agrícola mexicano, sigue dependiendo en gran medida de sistemas de riego por gravedad, también conocidos como riego por surcos o por inundación. Estos sistemas tienen una eficiencia estimada entre el 20% y el 40%, lo que implica una pérdida importante de agua, muchas veces subterránea, que podría ser mejor aprovechada.

Optimizar el riego es posible: experiencia desde el campo

Desde Regenera Bajío, trabajamos junto a productores para mejorar las prácticas de riego y avanzar hacia una conservación del agua efectiva. Hemos comprobado en campo que, con asesoría técnica adecuada y compromiso por parte del productor, se pueden alcanzar eficiencias de hasta un 80%. Esto se traduce en menor extracción de agua, reducción de costos, prevención de enfermedades agrícolas y, en muchos casos, mejora de los rendimientos productivos.

Pero más allá de las herramientas y tecnologías, la clave del cambio está en el factor humano. La experiencia, conocimiento del territorio y disposición de los productores son fundamentales para lograr una transición hacia una agricultura más sostenible.

Una metodología centrada en las personas

Conscientes de las particularidades del campo mexicano, desarrollamos un enfoque de intervención centrado en las personas productoras. Nuestro equipo brinda asesoría técnica personalizada, con visitas a campo que permiten analizar las condiciones específicas de cada parcela: tipo de suelo, pendiente, cultivos, disponibilidad de infraestructura de riego y acceso al agua.

A través de entrevistas y observación directa, analizamos las prácticas actuales:

  • ¿Cómo riegan?
  • ¿Cuándo y con qué frecuencia?
  • ¿Por qué se elige ese sistema?

Con esta información y datos medidos en terreno, proponemos ajustes prácticos y accesibles, como modificaciones en la programación del riego, instalación de válvulas o pequeñas obras de nivelación. Estos cambios, adaptados a la realidad del productor, suelen tener un impacto inmediato y significativo en la eficiencia del uso del agua.

Cambiar hábitos arraigados: un reto cultural

Uno de los desafíos más relevantes es modificar hábitos que han sido transmitidos de generación en generación. Muchos productores repiten rutinas de riego porque “así se ha hecho siempre”, aunque no siempre sean las más adecuadas para la realidad climática y ambiental actual.

Por eso, nuestro enfoque prioriza el acompañamiento cercano, estableciendo relaciones de confianza desde el inicio del proceso. Escuchar sus dudas, responder con evidencia técnica y respetar sus tiempos es clave para generar transformaciones duraderas.

También promovemos la participación activa de los productores en el registro de datos de campo. Este ejercicio permite que observen por sí mismos los resultados de las mejoras implementadas, lo que refuerza la toma de decisiones basada en evidencia y empodera a las comunidades para cuidar sus recursos.

Reutilizar el conocimiento: un ciclo virtuoso

Otro aspecto esencial de la metodología es devolver a los productores la información que se genera en cada ciclo agrícola. Esto no sólo mejora la gestión del agua en sus unidades productivas, sino que fortalece la memoria colectiva del territorio.

Además, la eficiencia hídrica se convierte en una puerta de entrada a otros temas clave, como la recarga de acuíferos, la calidad del agua, o incluso, la relación entre agricultura y restauración de ecosistemas acuáticos. El agua que no se desperdicia en el campo es agua que puede mantenerse en ríos, humedales o reservorios naturales.

Capacitación, comunidad y soluciones locales

La capacitación es una herramienta transformadora. Por eso, organizamos talleres grupales en las comunidades donde trabajamos, abordando temas como:

  • Retos actuales del agua en México.
  • Derechos y obligaciones de los productores.
  • Herramientas para medir la humedad del suelo.
  • Sistemas alternativos de riego y su mantenimiento.
  • Casos exitosos de transición hacia una agricultura sostenible.

Estos espacios no sólo generan conocimiento, sino que refuerzan lazos comunitarios y propician el intercambio de soluciones que nacen desde el territorio.

Más allá del agua: hacia una agricultura regenerativa

Mejorar la eficiencia del riego es sólo el primer paso. En Regenera Bajío buscamos generar un impacto sistémico, donde la seguridad hídrica se articule con la resiliencia climática, el bienestar rural y la transformación agroecológica del Bajío mexicano.

Esto implica avanzar hacia sistemas productivos que:

  • Contribuyan a la recarga de acuíferos.
  • Eviten la contaminación de cuerpos de agua.
  • Fortalezcan los proyectos comunitarios de agua.
  • Se integren al manejo de cuencas hidrográficas.
  • Respeten los ciclos naturales del agua.

Conclusión: alianzas por el futuro del agua

Frente a la crisis del agua, necesitamos soluciones concretas, escalables y justas. La eficiencia en el riego no es sólo una meta técnica: es una estrategia clave para asegurar el agua de hoy y del mañana. Pero para lograrla, no basta con tecnología. Se necesita conocimiento, acompañamiento y, sobre todo, confianza en la capacidad transformadora de las personas productoras.

Desde Regenera Bajío, seguimos apostando por este camino: uno que une saberes, promueve el aprendizaje colectivo y cuida el agua como el bien común que es.

Informate mas en aguasegura.com https://aguasegura.com/

Dvigi: Tecnología de ultrafiltración para un futuro más saludable y sostenible

Gisella Djenderedjian - Gerente General de Dvigi.

El acceso al agua potable sigue siendo uno de los desafíos más urgentes del siglo XXI. Aunque parezca un derecho garantizado, más de 2.200 millones de personas en el mundo carecen de acceso seguro al agua, y esto tiene consecuencias devastadoras, especialmente en las comunidades rurales.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 485.000 personas mueren cada año por enfermedades diarreicas vinculadas al consumo de agua contaminada. Esta realidad golpea con más fuerza a mujeres y niños, quienes suelen ser los principales responsables de recolectar agua en zonas rurales. Esta tarea no sólo los expone a riesgos físicos, sino que también los aleja de oportunidades educativas y laborales, perpetuando ciclos de pobreza e inequidad.

Tecnología accesible para mejorar la seguridad hídrica

Frente a este panorama, la tecnología se presenta como una aliada fundamental en la lucha por garantizar la seguridad hídrica. En particular, los sistemas de ultrafiltración se han consolidado como una solución eficaz, sostenible y de bajo costo para mejorar el acceso al agua y saneamiento en contextos donde la infraestructura hídrica es limitada o inexistente.

Esta tecnología permite eliminar bacterias, virus y sedimentos sin necesidad de electricidad ni productos químicos, lo que la convierte en una herramienta viable para comunidades vulnerables. Además, contribuye a la mejora de la calidad del agua, lo cual es vital para prevenir enfermedades de origen hídrico y mejorar el bienestar general.

Cómo funciona la ultrafiltración

La ultrafiltración es un proceso de purificación que utiliza membranas con poros extremadamente pequeños para eliminar contaminantes del agua. En el caso de los purificadores desarrollados por Dvigi, este sistema se combina con carbón activado y filtros de sedimento, logrando una purificación completa sin eliminar los minerales esenciales del agua.

“Nuestros purificadores combinan la tecnología de ultrafiltración con carbón activo y filtros de sedimento, eliminando impurezas y mejorando el sabor del agua. Queremos ser parte de la solución al problema global del agua”, explica Gisella Djenderedjian, Gerente General de Dvigi.

Estos sistemas están diseñados para ser simples de instalar, fáciles de mantener y duraderos, lo que los hace especialmente aptos para comunidades que no cuentan con acceso constante a servicios técnicos o infraestructura.

Un enfoque sostenible y con impacto comunitario

Más allá de su eficiencia, la tecnología de Dvigi tiene un enfoque claro hacia la sostenibilidad. Al no requerir energía eléctrica ni generar residuos contaminantes, se alinea con principios de conservación del agua y gestión sostenible del agua.

En colaboración con Agua Segura, Dvigi trabaja en proyectos de implementación de filtros en comunidades rurales de Latinoamérica. Estas iniciativas no sólo mejoran el acceso a agua potable, sino que también fortalecen el tejido social mediante:

  • Talleres de sensibilización sobre el uso responsable del agua.
  • Formación en higiene y hábitos saludables (WASH).
  • Capacitación para el uso y mantenimiento de los sistemas.
  • Promoción de la responsabilidad corporativa del agua por parte de empresas proveedoras de tecnología.

Cada proyecto es concebido como parte de un enfoque integral que prioriza la educación comunitaria y la sostenibilidad a largo plazo.

Proyectos comunitarios con impacto real

Los proyectos comunitarios de agua en los que participa Dvigi están pensados para generar un efecto transformador. El acceso diario a agua segura implica un cambio radical en la salud, el desarrollo y las oportunidades de vida en comunidades rurales.

Además, al liberar a mujeres y niñas de la responsabilidad de buscar agua, se habilita un mayor acceso a la educación y a la participación económica, lo cual contribuye a la equidad de género.

Estos proyectos también refuerzan la resiliencia de las comunidades frente a la crisis del agua, que se intensifica con fenómenos como las sequías, las lluvias extremas o la contaminación de fuentes superficiales.

Complemento a estrategias ecosistémicas

Aunque la tecnología de ultrafiltración actúa a nivel doméstico, también es parte de un enfoque más amplio que reconoce la importancia de proteger las fuentes de agua. Es decir, no basta con purificar el agua al final del proceso: también es esencial cuidar lo que sucede en el entorno natural.

Por eso, Agua Segura articula esta solución tecnológica con otras estrategias de soluciones basadas en la naturaleza para el agua, como:

  • La restauración de ecosistemas acuáticos.
  • La recarga de acuíferos mediante conservación de suelos.
  • La protección de cuencas hidrográficas.
  • La mejora de prácticas agrícolas para evitar contaminaciones.

Estos enfoques se potencian mutuamente: mientras se preserva el entorno, se proveen herramientas inmediatas para asegurar el consumo seguro en los hogares.

Tecnología con propósito

“Nuestro compromiso es mejorar la calidad de vida en las regiones que más lo necesitan, utilizando tecnología sostenible que transforme el acceso al agua”, señala Djenderedjian.

La misión de Dvigi es clara: hacer que el acceso a agua segura no sea un privilegio, sino un derecho al alcance de todos. Cada filtro instalado representa una oportunidad para cortar con un ciclo de enfermedad y exclusión.

En contextos donde la inversión en infraestructura tradicional tarda años o es inviable, estas tecnologías representan soluciones de reabastecimiento de agua al hogar, inmediatas, efectivas y de bajo impacto ambiental.

Conclusión: innovación para el derecho al agua

La crisis del agua exige respuestas múltiples, desde la restauración de ecosistemas hasta el desarrollo de tecnologías adecuadas para cada realidad. La experiencia de Dvigi demuestra que la innovación social y tecnológica puede ser parte de una solución integral, centrada en las personas.

Los sistemas de ultrafiltración no sólo purifican el agua: abren puertas a la salud, la educación y el desarrollo comunitario. En alianza con organizaciones como Agua Segura, esta tecnología se transforma en una herramienta para construir un futuro más justo, resiliente y saludable para todos.